Mostrando entradas con la etiqueta regreso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta regreso. Mostrar todas las entradas

miércoles 6 de febrero de 2008

Volver...


Demasiado tiempo sin pasar por esta busaca... ahora vuelvo con la cabeza un poco agachada por la vergüenza y sin saber si alguien me esperará por aquí o pasará siquiera a saludar.

Este año no ha habido propósitos ni despropósitos, ha empezado como un huracán, sin dejarme tiempo de hacer balance, de revisar, de empezar de nuevo como cada principio de año.

Se avecinan muchos cambios y el miedo me paraliza un poco.

Hoy me siento un poco mayor (no vieja) y con ganas de preguntármelo todo, con valentía de cuestionarlo todo una vez más y con un poquito más de seguridad en mí misma. Eso se lo agradezco al 2007, un año de lucha, porque no le puedo dar otro calificativo.

He luchado en el trabajo. Una nueva experiencia laboral, un gran aprendizaje y muchos, muchos golpes que poco a poco he ido encajando. Hoy veo al mundo mucho más perverso pero estoy un tanto más relajada.

He luchado en el amor, aún no sé si voy ganando la batalla, pero sigo adelante.

He luchado un año más por no agarrar mis cuatro peroles (bártulos, corotos) y volar al otro lado del charco.

Por supuesto que no estudié inglés, ni francés, ni hice teatro, ni el taller literario, ni todos los viajes que quería. Estoy empezando a pensar que el año en el que uno cumpla sus propósitos, debe preocuparse, porque entonces ¿qué queda para el siguiente? a lo mejor es por consolarme, pero es una señal de estar vivo, eso de seguir teniendo los propósitos nuevecitos.


He vuelto y pienso quedarme ¿será que tengo compañía?

martes 28 de agosto de 2007

Post-vacacional

Mi papá me dijo una vez "imagínate que te ganas la lotería, tanto dinero que no necesitaría trabajar en tu vida ¿qué harías?"

Me lo preguntaba buscando mi vocación. Y yo para ese entonces creo que no tenía ninguna. Sólo algunas ideas, que aún ahora no están del todo definidas.

Hoy sólo sé algunas cosas. No me gusta trabajar por obligación. No me gusta cumplir un horario. No me gusta esa actitud de "hacer que trabajo y me quedo hasta las mil en la oficina para que crean que estoy muy comprometido". No me gusta jalar bolas (hacer la pelota, para los españoles)

A veces me sorprendo definiendo mi felicidad de una forma rara. Es exactamente "esos períodos de tiempo que transcurren entre temporadas de trabajo". Con lo cual mi felicidad se limitaría a UN MES al año. Es triste.

¿Soy la única? ¿A todo el mundo le apasiona levantarse todos los días antes de las 7 de la mañana para ir a una oficina?

No niego que, una vez allí, a veces me intereso bastante, me entretengo, incluso hay oportunidades en las que estoy cerca de apasionarme. Algunos compañeros te hacen la vida más agradable, aunque se compensa con los que te la hacen más difícil. Pero, en cualquier caso, no se iguala jamás a la sensación que tengo cuando conozco un lugar nuevo, cuando estoy aquí en la mesita de mi casa escribiendo, cuando invento una nueva receta o cuando estoy leyendo literatura.

Así que, lo confieso: no quiero trabajar. Al menos no así, en el sentido estricto empleado-asalariado. Quiero prepararme para escribir mejor. Meterme un poco en temas de diseño, blogs, montaje de vídeos o de cine. Investigación.

Eso. He dicho. Me declaro culpable.

Mañana será otro día en la oficina...