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viernes 9 de mayo de 2008

Perdón...¿EMPEZAMOS DE NUEVO?

La busaca está medio vacía porque me fui. Me distraje con la vida, con el trabajo, con el amor...me distraje de mi propia busaca y ahora necesito volver a ella, meterme en el fondo y que me la vayan llenando de cositas.
Voy a meter un fondo de algodón y pétalos, intrascendencias de las de siempre, nuevos perdones y días por estrenar.
Hoy empieza a correr el faltímetro de ser feliz.

jueves 14 de febrero de 2008

¿Qué es el amor?

Todos hemos expresado muchas veces que sentimos amor por alguien, pero ¿quién sabe realmente lo que es el amor? Para unos será lo mismo que la pasión, para otros será comprensión o cariño, para otros compañía o solidaridad. Otros pensarán que es una cosa que no existe. Para las tiendas es la mejor manera de sacarle dinero a la gente el 14 de febrero de cada año. Para los sitios de contacto, la mejor manera de sacarle dinero a la gente todo el año.

Hoy, para celebrar el día de San Valentín, he decidido preguntarles a unos cuantos amigos qué era para ellos el amor. Sé que es una pregunta difícil, pero les pedí que respondieran lo primero que les viniera a la mente, sin pensarlo mucho. Y he aquí algunas de las respuestas, incluida la mía. Es sorprendente la variedad, pero no me atrevería jamás a decir que alguna es la cierta. Todas lo son.

- “Es un estado. Te sientes atraida hacia otra persona, con la que quieres pasar tiempo, compartir cosas físicas y espirituales...”

- “Una reacción química que no entiende de leyes químicas”

- “Es el estado de embriaguez que sufre una persona, provocado por otra persona”

-“Para mí, el amor amado es una mierda……………… No recuerdo haber sido feliz gracias al amor durante más de minutos. Firmado: Resentida. Prefiero el resto de amores”.

-“Paz. Tirar las barreras que hoy en día hacen que las personas estemos tan lejos los unos de los otros”

- "El amor es un vacío que te entra en el estómago cada vez que piensas en esa persona y que a veces te hace llorar de alegría"

- "El amor es... (como las barajitas, jijiji) : disfrutar el milagro del encuentro, maravillarse del sortilegio de verse y reconocerse en la mirada del otro... sumar a tu perspectiva del mundo, la perspectiva del otro... en la calle y en la cama ser mucho más que dos... Amo, ergo, soy".


Querido Busaquero ¿qué es el amor?

Gracias a Marta, Eddy, Toni, Vicky, Betsa y Mateo.

viernes 23 de noviembre de 2007

Textos de antes: Parte del aire *

“Dame un respiro” dijiste…y saliste a tomar el aire.
Yo suspiré, y pensé. Quería darte jadeos, o talvez respiración boca a boca. Nada, una triste exhalación. Una corriente en la cara, hija de tu portazo.
No inhalo más tu aliento de café recién colado, ni me ahogo con tus bocanadas de humo. No más silbidos al llegar ni aire contenido de sólo verte.
No puedo ni respirar. Intento hinchar mis pulmones. Responden con un vulgar resoplido.
Aspiro. Toso. Busco oxígeno, vapores o aromas. Una ráfaga de viento se cuela dentro. No hay brisas ligeras, ni frescor.
Descubro gases, polución, huracán de partida ¿Inspiro más? ¿Aspiro más?
Me desinflo.

(*) Es también el título de una canción de Fito Páez
Texto publicado en http://www.espacioblog.com/malupe/ el 27/03/2006

jueves 4 de octubre de 2007

Paro bloguero por Birmania

Free Burma!

martes 28 de agosto de 2007

Post-vacacional

Mi papá me dijo una vez "imagínate que te ganas la lotería, tanto dinero que no necesitaría trabajar en tu vida ¿qué harías?"

Me lo preguntaba buscando mi vocación. Y yo para ese entonces creo que no tenía ninguna. Sólo algunas ideas, que aún ahora no están del todo definidas.

Hoy sólo sé algunas cosas. No me gusta trabajar por obligación. No me gusta cumplir un horario. No me gusta esa actitud de "hacer que trabajo y me quedo hasta las mil en la oficina para que crean que estoy muy comprometido". No me gusta jalar bolas (hacer la pelota, para los españoles)

A veces me sorprendo definiendo mi felicidad de una forma rara. Es exactamente "esos períodos de tiempo que transcurren entre temporadas de trabajo". Con lo cual mi felicidad se limitaría a UN MES al año. Es triste.

¿Soy la única? ¿A todo el mundo le apasiona levantarse todos los días antes de las 7 de la mañana para ir a una oficina?

No niego que, una vez allí, a veces me intereso bastante, me entretengo, incluso hay oportunidades en las que estoy cerca de apasionarme. Algunos compañeros te hacen la vida más agradable, aunque se compensa con los que te la hacen más difícil. Pero, en cualquier caso, no se iguala jamás a la sensación que tengo cuando conozco un lugar nuevo, cuando estoy aquí en la mesita de mi casa escribiendo, cuando invento una nueva receta o cuando estoy leyendo literatura.

Así que, lo confieso: no quiero trabajar. Al menos no así, en el sentido estricto empleado-asalariado. Quiero prepararme para escribir mejor. Meterme un poco en temas de diseño, blogs, montaje de vídeos o de cine. Investigación.

Eso. He dicho. Me declaro culpable.

Mañana será otro día en la oficina...

miércoles 4 de julio de 2007

Coleccionista

Cocuyo, lucero, sortilegio, aquelarre...

Soy una coleccionista de palabras. Me gusta guardar mis favoritas en mi cabeza, hacer listas con ellas, pronunciarlas para ver como suenan. A veces las pronuncio como los españoles o con acento gringo a ver qué tal.

Las palabras me curan y con ellas a veces me siento capaz de curar a otros. Me ayudan a estar viva. Muchas veces me las invento y salen cosas muy diertidas. Las escucho por ahí.

Remendar, comensal, tridente, aperitivo...

A veces también las odio. Las palabras son capaces de destruir tanto como de construir.

Las palabras hieren y en ocasiones es mejor guardarlas. Una imágen vale más que mil palabras, pero yo sin las palabras sería incapaz de vivir. Hoy quiero reivindicarlas, sacarlas a pasear.

Guardafango, sahumerio, esperpento, tarantín, hechizo, miércoles, anaranjado, celestial...

viernes 22 de junio de 2007

Argumentos

No me gusta hablar de política en el blog, pero ya he dicho que en esta busaca cabe todo y, como mi casa que es, les cuento lo que siento o lo que me da vueltas en la cabeza en cada momento.

En estos días, aprovechando que mi flujo de trabajo ha bajado un poco, me he paseado por distintos blogs y foros de Venezuela. Esto es lo que opino.

Ante los argumentos de los chavistas:

"No estoy de acuerdo con lo que piensas, pero moriría por defender tu derecho a expresarlo" Aristóteles

Desde que leí este pensamiento, estoy convencida de que resume todo lo que yo le diría al presidente Chávez si lo tuviera de frente. No estoy de acuerdo con él ni con la mayoría de sus seguidores, pero ellos tienen derecho a expresarse, al igual que lo tengo yo. En eso se basa la democracia, en la diversidad y el respeto.

Por supuesto que no estoy de acuerdo con el cierre de RCTV, pero no porque me importe el dinero de sus dueños, sino porque es un signo inequívoco de represión.

Si el canal había cometido un delito o varios, si es golpista, fascitas, etc, etc, lo que se haría en una democracia sería sancionarlo, no cerrarlo (no seamos hipócritas, no renovar la concesión es cerrar).

Si la programación era tan terrible (que no lo niego) y el pueblo no estaba de acuerdo con ella, habría quebrado por falta de audiencia. Es ley del mercado. Cuand un canal de TV no funciona, la gente no lo ve, los anunciantes no anuncian, se arruina y cierra. ¿Por qué no cerró primero Globovisión? la razón no es la concesión, la razón es que Globovisión no tiene tanta audiencia como RCTV. Esto es dar un golpe más fuerte y vistoso , con un mensaje claro: Quien no está conmigo, está en mi contra. Y ahí Chávez está lanzando el mismo mensaje de su archienemigo Bush.

Con el cierre de RCTV Chávez afectó incluso a sus seguidores, porque las abuelitas chavistas también veían las novelas y ahora no creo que vayan a ver documentales sobre las tradiciones venezolanas, digan lo que digan.

Ante los argumentos de los antichavistas:

Creo que los opositores a Chávez, si no quieren caer en el juego, deben mantener el nivel. Si insultan a los que insultan, terminarán conviritiéndose en lo mismo y nunca tendrán derecho a reclamar por ser tratados con ofensas. No es poner la otra mejilla, es demostrar que uno es inteligente y puede luchar con argumentos, no hacen falta los insultos ni las malas palabras.

También creo que una muestra de inteligencia es aceptar las cosas buenas que se hagan. Por pocas o insuficientes que nos parezcan. Si algo es bueno, es bueno, lo haga quien lo haga.

Para mí la mejor manera de desenmascarar a un régimen que es a todas luces antidemocrático, en este momento de la historia, es a través de la red. Con pruebas. Es el momento de que los ciudadanos se conviertan en periodistas hacia el mundo. Evitar los rumores, ir a los hechos, a pruebas. Tomar fotos, grabar videos de la realidad.

En la red todos podemos expresarnos y Chávez no puede controlarlo. O le va a costar mucho. Primero tendría que entender lo que es internet y para eso falta mucho. Mientras él se desgañita cantando y hablando 8 horas por TV, nosotros podemos crear todo un mundo alternativo. Porque es la gente quien decide.

lunes 4 de junio de 2007

Y como Guille...

Esta mañana cuando iba de camino a la oficina, me di cuenta de que hay una razón por la que me siento triste. No sé si es la única o la principal y en cualquier caso, es importante. Decidí escribir sobre ella porque, si ayer dejé el tortazo ese de la tristeza tirado por aquí, no es justo para quienes lo lean, no saber lo que descubrí o razoné esta mañana.
El hecho es que me levanté antes de las siete, me arreglé, agarré todas mis cosas y antes de salir, me enganché mi ipod, el compañero fiel. No sé por qué, me dio por poner música venezolana. Ahí me di cuenta de todo.
Me acordé de aquella situación en la que Guille le dice a Mafalda "¿Y yo que hago con ed huequito que me queda en la panza cuando voz te vaz al colegio?" y acaban los dos llorando abrazados. A mí me pasa igual, pero con un país.
Es un país que dejé hace casi ocho años y que hoy no reconozco. Es como cuando te vas de casa y, aunque sabes que no volverás a vivir ahí, siempre será tu casa. Y te da rabia si le dan tu habitación a otra persona o si la convierten en otra cosa. Porque esa es tu habitación, está demasiado llena de recuerdos. No es justo que nadie la cambie. Además, ese es tu lugar básico. Pase lo que pase en la vida, tu cuarto de la infancia, siempre será tu cuarto.
Pues a mí mi país me lo cambiaron. La gente está rara, se pelean. Cierran canales de televisión. Las cadenas del gobierno duran ocho horas. La alegría se ha convertido en miedo, en rabia, en angustia. Raciona y objetivamente, yo sé y entiendo lo que está pasando. Mi corazón no lo entiende.
Yo tengo nostalgia por mi país y ganas de estar ahí. Pero sé que ya no es igual. Mis peluches están en la basura y ahora hay cuadros raros en las paredes. No tengo cama.
Yo sé que lo más probable es que nunca vuelva, lo que me molesta es no tener la opción. Como cuando tienes una casa con piscina, aunque nunca te bañes, te encanta saber que cuando quieras puedes hacerlo. Es igual. Yo tengo un pasaporte de un país. Tengo guacales llenos de momentos, recuerdos, olores, luces, paisajes, sonrisas...pero en realidad no tengo esa casa, esa habitación. Alguien la cambió y quizás yo tengo parte de culpa por estar lejos, por no hacer nada.
Tengo un huequito en la panza por Venezuela...

domingo 3 de junio de 2007

Como Shakira

Cuando Shakira era normal, morena, medio gordita y con las costillas completas, hizo una canción que me gustaba mucho porque reconocía que lloraba una vez al mes y que no se bañaba los domingos. Yo no tego día fijo para no bañarme. Si me da mucha pereza y creo que estoy limpia, no me baño independientemente del día de la semana.
Lo de llorar ya es otra cosa. Me encantaría que fuera una vez al mes, pero por alguna razón que me gustaría mucho comprender y no puedo, lo hago muy seguido. Y los domingos en la noche, cuando estoy sola en casa, parecen ser los elegidos.
No hay motivo especial o quizás sea la inminencia del comienzo de semana y la desgracia de tener que madrugar durante cinco días seguidos. No lo sé. A veces pienso que no me dejo ser feliz, como si eso fuera parte de ser responsable. El problema es que lucho tanto por buscar una técnica, ejercicios, costumbres, teorías, hipótesis para no estar triste que descuido las otras cosas, como el trabajo. No me concentro.
Y siempre la tristeza viene y me da un portazo en la nariz. No sé qué gran cambio hacer, de qué cosas deshacerme o a dónde tengo que ir. Si pudiera, dejaría de darle importancia a todo y me pasaría el tiempo leyendo chistes, viendo series de TV y yendo al cine. Me haría una terapia intensiva de risa.
Cuando me siento hundida pocas cosas me hacen reir, es como si perdiera el sentido del humor y ¿quién puede vivir sin sentido del humor? para mí quienes lo hacen son muertos andantes. Y no me apetece ser una de esas.
De alguna manera trato de justificar por qué paso tanto tiempo sin escribir en el blog. Es que, básicamente, no hay nada que contar. Que estoy triste, y eso no es divertido, ni siquiera es original.

domingo 6 de mayo de 2007

A los 37

Cuando era una adolescente pensaba que moriría joven. Para ser exacta, a los 37 años. No recuerdo de dónde saqué esa idea, pero sí que lo tomé con resignación. Total, faltaba mucho para eso.

La primera vez que tuve alguna noción de lo que era la muerte fue a eso de los cinco años. Íbamos viajando a Barquisimeto, toda la familia, y yo le pregunté a mi papá dónde estaba Papamingo, mi abuelo, porque llevaba mucho tiempo sin verlo. Me dijo que se había ido al cielo. Todo lo que aprendí ese día sobre la muerte, sin embargo, me lo dijeron sus ojos.

Hoy es el día de la madre aquí en España. Y yo este año cumplo 33. A veces la certeza esa de que iba a morir joven me golpea la frente. Según eso me quedan poco más de 4 años. Yo me espanto el pensamiento con el argumento de que nadie sabe cuándo se va a morir. Quizás mañana o quizás no termine este texto.

Pero ¿y si es verdad? ¿Si una extraña voz premonitoria me lo dijo para que planificara mi vida y la disfrutara al máximo en esos 37 años?

Si es así, estoy en apuros. Lo he hecho todo un poco alrevés. A mis catorce años, además de saber la edad de mi muerte, estaba segura de que nunca me casaría y de que algún día tendría un hijo con un hombre guapo que me cruzara por la calle, el cual nunca se iba a enterar de la existencia de ese hijo. También estaba segura de que era muy inteligente y, de mayor, sería muy exitosa en la profesión que eligiera.

Todo esto se lo debo a la enorme contribución de las telenovelas venezolanas en el diseño de mi extraño universo mental y a la natural tendencia de mi familia a ser muy dramáticos, sensibles, llorones. También a que todos son unos genios y yo también pensaba que lo era.

Mi carrera profesional ha sido más bien como una montaña rusa. Lo de la genialidad me da risa. Incluso a veces me sorprendo cuando siento una lagrimita caer viendo series malas, con actores malos y guiones peores, que de paso tienen acento español. De paso, me casé. Y no tuve hijos. Digo no tuve porque ya me divorcié.

Quiero tener un hijo. Las razones pueden ser el reloj biológico, la soledad, ver a mis amigas con niños (o sea, la envidia), las ganas de darle un nieto a mis padres, el deseo de preocuparme por algo realmente importante en la vida o celebrar este día inventado por el Corte Inglés.

La pregunta es si debo esperar el momento adecuado y, sobre todo ¿cuál es ese momento? Cuando tenga una pareja estable, cuando tenga dinero, cuando lleve un par de años en el trabajo, cuando viva cerca de mi familia o cuando tenga 37 y vea que no me he muerto?

Son muchas preguntas y no tengo respuestas. Tengo vida, de momento. Vida y la computadora no se ha colgado, lo cual es un gran motivo de alegría. Por ahora me conformo con haber terminado este texto.

domingo 15 de abril de 2007

Dulces

Lentamente, intermitentemente o impetuosamente, una y otra vez el agua salada ha mojado mi rostro. Pocas y felices veces en los últimos años ha sido el mar. La mayoría de las veces han sido la tristeza, la rabia o la impotencia los motores del derrame.

Las estrellas de mi techo han sido testigos, pacientes, iluminando cada una de esas gotas de desaliento o desahogo. Ninguna ha abandonado. Son estrellas con esperanza porque alguna vez vieron otro tipo de llanto.

Yo había olvidado que el amor no sólo te causa dolor o angustia. Había olvidado que una sonrisa se te puede pegar a la cara al margen de tu voluntad y había olvidado que con la salida del sol también pueden salir tus propios colores.

Hoy las estrellas han recibido un regalo, un premio a su compañía y a sus rayitos de luz en la oscuridad. Tú y la suavidad de tus manos han estado junto a ellas y junto a mi piel, brillando. Hoy mi memoria a despertado a un viejo recuerdo. He descubierto, como una niña pequeña, que en una explosión de felicidad también se puede llorar. Y esas lágrimas han resultado ser dulces.

sábado 14 de abril de 2007

Como el mundo

La barriga de una embarazada es como el mundo. Redonda, como si alguien se hubiese quedado sin aire el día que la infló. Está llena de vida, como el mundo y esa vida se alimenta de él.

Cuando se abusa de la tierra es como la madre cuando bebe o fuma demasiado, se desatan tormentas, terremotos y deshielos. Las hormonas del planeta castigan a la vida con su mal humor y sus antojos. Las montañas patean, el mar produce náuseas.

Cuando la madre se cuida, el mar permanece tranquilo y el planeta nos regala su verde, los colores en los peces, en las flores, en los atardeceres. El sol sale cuando tiene que salir, para todos. El bebé nace y la sonrisa de la madre justifica la existencia del mundo.

Cuando la madre hace idioteces, como la guerra, es cuando se acaba el mundo. Porque cuando un niño muere, se acaba el mundo. Un día y otro día el mundo se acaba.

miércoles 28 de marzo de 2007

Monólogo mental de una mañana cualquiera

El putodespertadordemierda. Tengo sueño. Si explotara algo y pudiera seguir durmiendo. Nunca más me acuesto tan tarde. Quiero café. Tengo que bañarme y lavarme el pelo. El CD, que no se me quede el CD. En Venezuela se dice CIDI, pero aquí CEDE. Por qué no dirán disco compacto, eso sí es español. Me meto a la ducha mientras se hace el café. No, mejor lo hago después. Se hace rápido. Se quema. Mierda, un grano. Papi y mami deben estar durmiendo. Yo quiero amor y depertarme con besos. De hoy no pasa que le ponga otra melodía al móvil. Odio la alarma. Tengo sueño. Estoy gorda. El día no me va a alcanzar. Tengo que terminar el guión. El 3 tengo cita con Arancha. Jodida semana santa. Seguro que al final no hago nada. Dos guiones más, 8 Cedes por mirar. Quiero ir a Maracaibo. Uf, que frío. Por qué soñé eso. Qué será de la vida de la negra, seguro que ya fue a Islandia. La aurora boreal. ¿Y si me voy a Londres? hoy me inscribo en el gym. No tengo plata. Voy a mandar todo a la mierda. Mierda!!! me quemé. mmmm, que bueno el café, ahhhh. Esta camisa me queda horrible. Si, me voy a dejar crecer el pelo. No me da tiempo. Las botas. Dónde estará la otra. Me va a dar hambre. Bueno, ya veré. Coño, el pen drive, y el Cede. El móvil, las llaves. Me maquillo en el camino. Qué día es hoy. Miércoles. Qué escucho hoy??? EnCayapa...

miércoles 7 de marzo de 2007

Vida laboral

Uno va a cualquier oficina de administración de la Seguridad Social y pide una "vida laboral". Esto es un papel que resume los trabajos que has tenido y cuánto tiempo has estado en cada uno de ellos. Te lo dan en diez minutos. Sirve para que la policía compruebe si has cotizado lo suficiente en la Seguridad Social y te entregue tu nueva tarjeta de residencia. Al menos a mí me sirve para eso.

Ayer, en una grabación para un video, un hombre decía que toda su vida laboral se había desarrollado en una empresa. Imagino que cuando vaya a pedir la hojita, esta tendrá una sóla línea, con el nombre de esa empresa y 534678987 días trabajados. Si fuera extranjero, seguro que no le negarían la renovación de su residencia. Es más, seguro que le dan dos.

Si mi vida laboral reflejara todo lo que yo he hecho en este país, sería algo así:

  • El Mundo (prácticas, 3 meses)
  • Radio Nacional de España (prácticas, 3 meses)
  • Pizzería Croccos (10 meses)
  • Babysitting Olga (6 meses)
  • Asesoría Cosefinan (5 meses)
  • Arte y Empresa (5 meses)
  • Ikuna Media (10 meses)

Sin tiempo definido:

  • Clasificación de fotos y base de datos en empresa X
  • Encuestas en la calle (otra empresa X)
  • Reparto de publicidad (otra X)
  • Trabajos a ordenador/computadora (en mi casa)
  • Manipuladora de sobres (lo explico en otro post)
  • Asia Society (restaurante)
  • Toma (restaurante)
  • La Parrilla de Madrid (rest)
  • Global Fashion Export (revista)
  • Venta de colchones en centros comerciales
  • Venta de Gas Natural (puerta a puerta)
  • Elaboración y venta de bisutería (en casa)
  • Minibar (bar, obvio)
  • La Canela (bar)

Y. ya puestos, esto fue en Maracaibo:

  • Zafari (tienda, en vacaciones del colegio)
  • Registro Mercantil (escribiente, principios de la universidad)
  • LUZ FM (un año de programa de radio)
  • Telecolor (pasantías en producción)
  • Promotora (una vez)
  • Ondas del Lago fm (6 meses de programa de radio)
  • Gobernación del Estado Zulia (Dir. de Comunicación, 3 años)

Uff... creo haberlo puesto todo. Un gran ejercicio de memoria que me sirve para guardar mi propia vida laboral y darme cuenta de que: sé hacer muchas cosas, no soy demasiado estable y también de que lo que he aprendido en estos años no se aprende en ninguna universidad.

domingo 21 de enero de 2007

As long as it lasts

Mi intención de contenerme fue inútil. Desobedientes, los dedos de mi mano derecha se hundieron en tu pelo, mientras el señor que toca el tambor en mi pecho* aceleraba el ritmo hasta niveles casi mortales.
La suavidad de tu alma comenzó a derramarse hacia fuera, hacia tu piel. El cielo quiso formar parte y las estrellas miraron hacia abajo. Una de ellas, junto a la luna, se estampó en mi ombligo. Tú tocaste a los astros y decidiste quedarte, magnetizado.
Mientras, los constantes azotes de ese mar llamado miedo intentaban hacerme retomar la tristeza del control, la muerte de la vida sin vida.
Aguanto. Aún con el riesgo de un enésimo naufragio. Mis dedos vuelven a hundirse, y deciden quedarse.

*Orig. de la hirma

miércoles 10 de enero de 2007

Nostalgia

Un rayito de sol se cuela por la persiana. Es intenso. Me despierta. Me pregunto qué hora es, dónde estoy. Veo las fotos de la habitación y se cuela una sonrisa en mi cara. Estoy en casa.

Es triste y feliz a la vez. Es volver y preguntarme dónde he estado todo este tiempo. Las cosas están iguales. Un poco gastadas, porque aquí el sol implacable lo desgasta todo.

No sé si ya los paisajes no son los mismos. O yo no soy la misma. Intento sonreír. Respiro la brisa de la playa y me lleno los pulmones. Vuelve a colarse una sonrisa. También un dolor en la boca del estómago.

Me baño con perolito porque no hay agua. El café ya está listo a esta hora, como todos los días, con sabor a canela. El lago brilla por todas las ventanas, así, tan divo como siempre, tan rey de todo. Bajo a la calle y comienzan a sentirse los olores del almuerzo, los aromas deliciosos de las escaleras de mi infancia. Se oyen los gritos altaneros vendiendo cualquier cosa, anunciando lo cierto y lo falso. Se ve la vida, una vida que se me antoja cansada, contra corriente.

Si, todo está más viejo. La gente y las cosas. La piscina no tiene agua. La playa está sola, le han dado la espalda. El árbol donde tenía mi casita está en el suelo. El banco donde me dieron un primer beso lleno de brisa, está roto. Sienten desprecio por lo viejo. Todos quieren objetos nuevos. Una nueva ciudad. Y yo añoro la vieja. Las casas de antes, las que eran de aquí. Esas casas que no envidiaban el “estilo americano”, ni italiano, ni francés.

Hoy me alegro de mi nostalgia, la que nos recuerda que hemos vivido momentos felices. La que deja en mi mente fotografías imborrables, colores vivos del Caribe, calor sin aire acondicionado.

Siento que, dentro de pocos días, dejaré los últimos vestigios de algo que me perteneció y a lo que pertenecí. Algo que arranqué o me fue arrancado como una cinta pegante sobre la piel, duele y deja rojeces. Dejo mi casa sin saber si la encontraré en pie nuevamente. Le pido a mi memoria que luche contra tanto borrador, que me deje al menos los paisajes, las sonrisas de la niñez, los olores y esa sensación de brisa de lago, pegajosa e intensa.

viernes 22 de diciembre de 2006

Des-propósitos 2007

Eso parecen haber sido los del 2006. Despropósitos ¿O te olvidas de todo lo que ibas a hacer este año? estudiar francés, conocer Australia, hacer deporte, bah...pura palabrería ¿este año qué? ¿más despropósitos? ¿más auto mentiras?

Pues sí, fíjate, este año voy a volver a mentirme. No me preguntes por qué. Quizás es el morbo que me dan esos 365 papelitos por estrenar, todos blanquitos. Este próximo año procuraré que las letras no se salgan de los márgenes, seré más discreta y (una vez más) la simple posibilidad de cumplirlos, me hace feliz. Ahí voy:

- Conocer Buenos Aires y Amsterdam
- Encontrar el trabajo ideal
- Hacer deporte (*)
- Ir al cine una vez por semana (y no se vale ir dos en una semana y luego no ir la siguiente)
- Leer los libros pendientes (los que tengo en casa) antes de comprar más
- Escribir en el blog con mayor frecuencia
- No ir a las reuniones sociales que no me apetezca, ni hacer nada por compromiso
- Ir a Londres a visitar al Chapo y a la negra
- Ir a Michigan a ver a mi hermano
- Estudiar francés (*)
- Dar muchos besos y abrazos
- Enviar postales a mis amigos que viven por el mundo
- Organizar mi música
- Aprender a cocinar como dios manda
- Hacer un taller literario (*)
- Llamar a mi familia más a menudo

(*) quiere decir repetido. Y no sigo con la lista porque me estoy pasando. Se me va la olla.

¿Qué más da? escribas lo que escribas, el año que viene será igual. La misma rutina. El mismo trabajo. La pereza cuando llegas a casa, te comes lo que sea, y ni una grúa te levanta para ir al cine. La falta de dinero y tiempo para hacer los viajes. Los libros en el metro. No sé por qué te ilusionas. Eres incorregible.

¿Incorregible? ¿Y para qué voy a corregirme? estoy viva ¿no? tengo una piel sensible, bonitos pies, buena salud, y sigo teniendo mi cámara de fotos. Si eso es ser incorregible, lo soy. Una incorregible con la sonrisa de oreja a oreja, esperando el 2007 con los ojos muy, muy abiertos.

¡Felices des-propósitos!

martes 17 de octubre de 2006

Miedos

¿Por qué la gente no admite que tiene miedos? -me dijo. Porque les da miedo admitirlo –respondí.

¿Cuáles son mis miedos? –pensé…

E inmediatamente una lista infinita de palabras se derramó sobre mí, como cuando te subes a una silla para sacar algo de la parte alta del clóset y todo se te viene encima. Tienes que decidir rápidamente si agarrarte para no caer, protegerte para que nada te dé en la cabeza, o hacer alguna clase de maroma que te permita atrapar algunas cosas en el aire.

A mí se me cayeron todos los miedos encima, porque sólo tuve reflejos para agarrarme fuerte y verlos pasar, boquiabierta. Algunos me golpearon, eran pesados. Descubrí que eran muchos, porque no paraban de caer. Como la lluvia de hoy.

Me bajé de la silla y me senté sobre la cama, como hago siempre que ordeno mis papeles. Las facturas de la luz aquí, las del teléfono aquí, los estados de cuenta más allá y la bolsa de basura siempre a un lado, para todo eso que no sirve y que luego tiro con tanto gusto.

Quise ordenar mis miedos, pero no era fácil. Me daba miedo mirarlos de frente, asumirlos, reconocerlos y tratar de tirar aquellos que ya no me sirven de nada. Porque dice mi padre que una pequeña dosis de miedo es buena, te protege. Pero estos son muchos, no caben sobre mi enorme cama. Además, están revueltos.

Pensé que lo mejor sería separarlos en dos grupos. Los miedos a las cosas que pueden pasar y los miedos a que algunas cosas no pasen nunca. Por este lado el miedo a enfermarme sin tener quién me cuide, por este otro el miedo a no conocer nunca Australia; a la derecha el miedo a perder a alguien querido, a la izquierda el miedo a no lograr nada profesionalmente…por aquí el miedo a tener hijos, y por ahí el miedo a no tenerlos nunca. A la basura los miedos viejos, que estaban en la parte profunda y no se veían, el miedo a no ser aceptada o algunos miedos al ridículo.

Era una tarea ardua y dolorosa, pero seguí. Y hubo subcategorías. A personas (miedo a los asesinos en serie, a los violadores, a los cantantes de reguetón), a desastres naturales (terremotos, huracanes, bailarines de reguetón), a desastres provocados (guerras, genocidios, torturas, maratones de reguetón)

Al final logré separarlos, nombrarlos, categorizarlos. Estaba agotada y aún no sabía para qué había hecho todo esto. Volví a pensar en él cuando me preguntó por los miedos. También pensé en la aventura y “todo eso”. Y me salió una sonrisa en la cara, una gran sonrisa. Una que salió sola, a pesar de estar rodeada de miles de miedos ordenaditos y clasificados. Listos para entrar de nuevo al clóset.

Porque creo que a veces es posible cerrar la puerta y salir. Irse a la playa, dejar la mochila cargadita de miedos, bien cerradita, tirada en la arena y mirar al cielo y lanzarse al mar a nadar un rato. Y hacer que ese momento sea eterno.

miércoles 27 de septiembre de 2006

Adiós

Perdona si hoy no te pregunto cómo estás. No es que no me importe, es que hoy tengo el alma un tanto anestesiada. ¿Cómo te lo explico? no ha sido un buen día, chico.

Mi corazón sigue latiendo. Y eso que se ha mojado, secado, ha sido arrugado, planchado y vuelto a arrugar. Se le ha derramado café encima, tiene huequitos de cigarrillo. Se ha roto en varias partes y lo he pegado con pega loca. Se ha rasgado y yo lo he remendado con hilo y aguja. A veces le he puesto parches de colores. Se ha caído al suelo, por eso está un poco magullado, con raspones y algunas cicatrices. Le faltan trocitos aquí y allá. Algunos los han robado, otros los he regalado con gusto. Otros se quedaron pegados a una poesía o a una imagen por la calle. Algunas partes se han hundido quién sabe porqué. Otras se han abultado.

Tiene la belleza de todo aquello que ha visto pasar la vida por arriba, por abajo, por delante, por detrás, por dentro y por fuera. Es aún inocente porque le falta mucho por ver, oir, tocar, oler y sentir.

Pero hoy ¿cómo te explico de nuevo? está ahí, callado, sin ganas. Este adiós de todos los adioses lo ha dejado un poco sin identidad. Y yo no sé si sigue dentro o si se ha ido con él para siempre.

¿Podrás disculparme?

domingo 24 de septiembre de 2006

Soy mi cuerpo

SOY MI CUERPO. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.

Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.

Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.

Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.

Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.

(Jaime Sabines, él lo dijo mejor de lo que yo podría)