La barriga de una embarazada es como el mundo. Redonda, como si alguien se hubiese quedado sin aire el día que la infló. Está llena de vida, como el mundo y esa vida se alimenta de él.
Cuando se abusa de la tierra es como la madre cuando bebe o fuma demasiado, se desatan tormentas, terremotos y deshielos. Las hormonas del planeta castigan a la vida con su mal humor y sus antojos. Las montañas patean, el mar produce náuseas.
Cuando la madre se cuida, el mar permanece tranquilo y el planeta nos regala su verde, los colores en los peces, en las flores, en los atardeceres. El sol sale cuando tiene que salir, para todos. El bebé nace y la sonrisa de la madre justifica la existencia del mundo.
Cuando la madre hace idioteces, como la guerra, es cuando se acaba el mundo. Porque cuando un niño muere, se acaba el mundo. Un día y otro día el mundo se acaba.
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sábado 14 de abril de 2007
domingo 24 de septiembre de 2006
Soy mi cuerpo
SOY MI CUERPO. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.
Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.
Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.
Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.
Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.
(Jaime Sabines, él lo dijo mejor de lo que yo podría)
Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.
Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.
Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.
Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.
(Jaime Sabines, él lo dijo mejor de lo que yo podría)
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