Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

martes 2 de octubre de 2007

Grado 33

Son los que tengo, no puedo negarlos ni evitarlos.
Tampoco quiero.
Hoy me siento feliz.

Gracias a TODOS:

Papá-Mamá-Edmundo-La negra-El negro-Martín-Pepe-Betsa Vicky-Pablo-Sheila-Jesús-José Luis-Alfonso-Marta-Gus-Tía Purita-Pilar-Prendo-Juan-Pru-Lentejuela-Marcos-Tía Purita-Lulú-Andrea-Tía Mary-Tío Iver-Chuñi-Iver D.-CRis-Edgar-Christian-Corin-Joan-Jade-Alex-Karla-Victoria--Vero-Mary-Natalia-Cecilia-Joaquín-Adrián-Susana-Marcos-Ana Daniela-Jesús U-Nidia-Yarima-Leslie-Shirley-Andreína-Eze-Caro-Sr.Jesús-Sra.Cira-Teresa-Víctor-Adriana-Gabi-Iris-Max-Chapo-Gonzalo-Luisa-Natali-Hugo-Eli

domingo 25 de febrero de 2007

Cosas que (lamentablemente) siguen pasando

En todos, desde el portero de un local cualquiera, hasta los representantes de las más altas autoridades, cuando se cumple la fórmula ignorancia+poder, sólo puede haber un resultado, y ese es el abuso. Las víctimas de ese abuso son, irremediablemente, personas que no han hecho nada y que no tienen ni idea de por qué están pagando. Sufren sin saber la razón. Más que por el daño físico del que puedan ser objeto, sufren por la incertidumbre, porque no entienden nada.
Todos hemos sentido esto en mayor o menor medida.
Todos hemos leído y visto los extremos de esta "fórmula maldita" en las dictaduras (independientemente de su ideología). Hemos visto como un ser humano es capaz de cebarse sobre otro con la mayor de las crueldades. Y esto es algo que me cuesta entender. No puedo. Si alguien me preguntara a qué le tengo más miedo y repulsión en el mundo, yo respondería sin lugar a dudas que a las torturas.
Traigo hoy este tema a mi busaca aunque no sea el estilo que he querido imprimirle desde el prncipio. Pero como he dejado claro, en esta busaca cabe todo. Y hoy cabe esto por la experiencia recientemente vivida por Edgar, un amigo mexicano que cometió el gravísimo delito de ir a pasar carnavales en Sitges y hacer fila para esperar un tren de vuelta a Barcelona. A él le tocó ser el X que se atravesó en el camino de ciertos señores vestidos de verde, con poco cerebro y mucho poder. Pero pude haber sido yo, o cualquiera de mis "busaquitos".

jueves 25 de enero de 2007

3 + 1

La destartalada cabecita de anime al final tenía razón. Su cursi cartelito decretó "amigas por siempre", sin una pizca de temor a equivocarse. N. conserva al horrible muñequito junto a los recuerdos de nuestra insufrible adolescencia plagada de corazoncitos e iniciales de los primeros amores.
Ahora ella tiene dos grandes amores y otro en camino, pero sus lágrimas de sueño no han cambiado con los años. Tampoco esa dulce sonrisa que te recuerda que todo está bien y que estas niñas son mujeres sólo por un accidente de la naturaleza incapaz de rozar siquiera nuestra esencia.
L. también ostenta una sonrisa impermeable a los chaparrones del tiempo. Esta es una sonrisa de madre acariciadora de cabezas atormentadas, aliviadora de todo tipo de males. Esta sonrisa se crece en las adversidades y se convierte en carcajada sonora con instantánea facilidad.
N(2) es la reina de la fiesta, incluso después de descubrir por las ventanas de esa estructura bien diseñada (como todas las suyas) se sale un chorro de corazón caudaloso y sensible. Impetuosa e indetenible, nunca esconde nada, no tiene porqué. Aún con el alma remendada, alarga la mano hasta donde a los demás nos haga falta.
Yo, Dartagnan alocado, inseguro, inestable y con lentes de falsa intelectualidad, sólo puedo agradecer a la vida con estas palabras torpes por tan inmerecidas mosqueteras.

viernes 25 de agosto de 2006

El hogar*




Mi casa no está muy limpia, pero en mi habitación hay una pared azul, con estrellas y una luna que brillan en la oscuridad.

Sólo hay tres sillas en el salón, pero hay cojines de colores y tapices güajiros en las paredes. A veces también hay niños preciosos gateando en el suelo y haciendo sus ruiditos.

No hay calefacción ni aire acondicionado, pero a la gente le gusta refugiarse en ese salón oscuro, que también tiene una luna y una lámpara de lava roja.

Todas las mañanas huele a café con canela. Algunos domingos a perico y arepa.

Hay miradas y sonrisas atrapadas en tantas fotografías, flores de colores que giran en los balcones y vainilla en forma de velas.

Falta el dinero, la mayoría de las veces, pero sobran (si es que eso puede sobrar)las letras, el cine y la música.

En mi casa cada quien opina lo que quiere. No hay censuras, y sí muchos abrazos.

Mi casa no es mía, pero su dueño jamás tendrá lo que tengo yo, un hogar.

*Gracias, Pili, también haces que así sea.

lunes 31 de julio de 2006

Por un pelín

La pestaña tenía razón.

Juan me advirtió que la tenía pegada en mi mejilla izquierda. Inmersa en mi agobio por el calor y el tráfico de Madrid, yo me pasé la mano con la idea de deshacerme de ella. Pero quizás por la naturaleza pegajosa de todo en estas fechas, no se cayó, se quedó en uno de mis dedos. Entonces Juan y yo hicimos (sin siquiera decirlo) eso que estúpidamente habíamos hecho toda la vida, cada vez que una pestaña se queda vagando en el rostro de alguien.

Juntamos los pulgares, aplastando la pestaña, y cada uno pidió un deseo a Dios, al destino o a las hadas, sabiendo que todo eso es mentira y que el deseo nunca se cumple, y si se cumple es purita casualidad.

Le tocó a él.

Juan - le dije-mi deseo era de amor ¿esto significa que no va a cumplirse?
No - me dijo - se va a cumplir, pero no ahora. Tendrás que esperar.

Yo creía que esperaría unos días, porque eso me había dicho él. Estaba contenta, con una contentura que ya creía extinta.

Ahora veo, con la cara llena de lágrimas (que también creía extintas) que la suerte no me ha elegido. El deseo no se cumplió. Se le cumplió a Juan y quizás a alguien que, en otro lugar lejos de aquí, sí se quedó con la pestañita.

lunes 10 de julio de 2006

Tú, del otro lado

Cuando bebes alcohol, los ojos se te ponen pequeñitos y tristes. Aunque estés muy contento, adquieren un aire de melancolía vieja, guardada en el cajón de todo aquello que añoras y que nunca podrás volver a tener. Desde la pista de coches que te faltó en la niñez, hasta el amor ese lleno de aventuras, que todavía duele un poco porque nunca fue.

Diluyes tus cuatro minutos de libertad en una cerveza doble y te fumas las preocupaciones, un cigarro detrás de otro, para dejarlas salir con el humo. Hablas de lo que quieres a la sombra de un bar atestado de gente. Y das malas noticias.

Tus manos son suaves porque, como dices, nunca has trabajado al sol. Al igual que tus codos. La gente tiene los codos y las manos parecidos. Suaves o ásperos. Y si les ves los codos sabes algo de su vida. Si son negros, es porque han estado bajo el sol. Si todo es áspero, las caricias te harán pensar en pasados sacrificados.

Me gusta tu teoría de los codos. Ya sabemos que me encantan las teorías. Las mías y las tuyas. Todas las que tengan algo de curioso, de romántico. Las teorías sencillas que jamás podrán ser científicamente demostradas. Me gusta lo que dices y escribes cuando te dejas ser.

Pero te juro que no voy a pensar en las malas noticias. Porque pasa que me hago mayor y tengo menos ganas de comprender. Tu inteligencia. Todas las oportunidades que miras de frente, de frente al otro lado. Toda esa maravilla de comida casera, trabajos decentes y vida digna. No quiero comprender que es así como tiene que ser.

No me da la gana de renunciar a tus cuatro minutos de cañas, bares y ojos pequeños.

lunes 3 de julio de 2006

Preparados

“El amor es que te busquen a la salida, lo demás son tonterías”. Ya conocías la respuesta cuando te pregunté si sabías lo que era el amor. La conocías de esa época en la que habrías hecho cualquier cosa por recuperarla. Viste la película* y fue como una cachetada. De golpe lo entendiste todo.

Fuiste a esperarla en la puerta del trabajo. Le dejaste una nota en el parabrisas. Esperaste. Una, dos, tres horas. Llovió y el agua lentamente desvaneció la tinta. Así como se desvaneció tu alma (no tan lentamente) cuando la viste salir con la vista fija en otro que también la esperaba a la salida. Ese que seguramente entendió a tiempo lo que era el amor.

No te preocupes. Yo también lo supe tarde. Siempre se sabe tarde. A veces hay remedio. Muchas otras no, y aquí estamos. Bailamos, bebemos una copa tras otra y decimos tonterías. Nos miramos y sabemos que detrás de los ojos hay historias, pero no queremos hablar de eso.

Son historias de duelos, de papeles borrados, de portazos y de ausencias presentes. Pero nosotros nos hacemos los fuertes. No, no nos hacemos, lo somos. Queremos sonreír y dejar que el tiempo se lleve nuestra tristeza profunda, esa tristeza tranquila que ya se cansó de montar numeritos y escupir lágrimas. Que se la lleve el tiempo así como la lluvia se llevó tu última esperanza de color azul tinta.

Mientras tanto, tú y yo bailamos y miramos otras historias en el cine.

Finalmente hablamos de amor, a las ocho de la mañana, después de la fiesta. Hablamos borrachos mientras tú me llevas a casa.

Hablamos durante 1843 metros, mientras tú me llevas. Empujas un carrito de supermercado conmigo dentro. Y, como todo un caballero, me dejas en la puerta de mi casa. Porque aún confiamos en que sabremos esperar a la salida. Estaremos preparados.


* Princesas. Fernando León de Aranoa

miércoles 21 de junio de 2006

Mi busaca personal

Hace justamente la mitad de mi vida, escribía en un diario. Desbarataba los hechos de cada día en mi propia versión de lo que había pasado. Como aquella vez que tenía tanta rabia, cuando llamaron a mi “representante” al colegio.

Lo normal es que fuera mi mamá, porque papi nunca tenía tiempo. Ella era genial, escuchaba lo que las monjas tenían que decir, les daba la razón y luego, a solas, me demostraba que estaba de mi lado. A lo mejor lo que había hecho no le parecía bien, pero se reía conmigo o esperaba a escuchar mi parte de la historia.

Pero esta vez vino mi papá. Y no sólo les dio la razón, sino que me regañó en frente del “enemigo”. No me molestó el castigo, ni el regaño, ni la humillación. Me dolió profundamente que él se fuera con el otro bando, con el peor, con el que se empeñaba en hacerme la vida imposible, en no dejarme ser como yo era.

-------

Quince años más tarde, cada mañana, derramo mi versión de los hechos, mucho más intrincada, sobre ti. No eres como el papel, pero lo aguantas todo.

Mi voz es, muchas veces, una pluma seca y cansada de confeccionar listas para darle sentido a mi vida. Listas de todo tipo, de cosas pendientes en la vida, en la casa, en el trabajo. Siempre cosas pendientes para alguien que quiere irse pero no puede, porque aún hay mucho por hacer, muchas cosas pendientes. Me aferro a ellas, son mi afición y mi cárcel.

Otras veces, mi voz es serena, resignada o incluso feliz. Y entonces te lleno de chistes, de carcajadas, de entusiasmo. Vuelvo a embadurnarte de mi pegajosa parte de la historia. De un mundo fabricado enteramente por mis sentidos.

Las más oscuras, es sólo un hilo de voz. Un riachuelo a punto se secarse en medio de tierra árida. No quiere más o no puede más.

Pero sea de terror, humor, suspenso o drama, tú estás siempre al frente de la pantalla, dispuesto a tragarte mi película. Nunca te sales antes, aunque te duermas, aunque no soportes la pésima calidad del guión.

Eres mi diario, y estás de mi lado…