31 enero 2011

¿Estás?

Si supieras la falta que me haces, saldrías de ese lugar en el que decidiste esconderte quién sabe cuándo, y vendrías ahora mismo. Necesito tu vitalidad, tus risas, tu atractivo y sobre todas las cosas, tu seguridad. Te necesito a mi lado más que nunca.

No recuerdo cuando fue que te perdí de vista. Te fuiste sin avisar, sin pedir permiso, aunque ahora que lo pienso, me diste un montón de señales que no supe o no quise atender. Porque tú y yo somos lo mismo y jamás te creí capaz de dejarme.

Ahora pensaba que en un abrir y cerrar de ojos estarías de nuevo ahí, serías yo, como antes. Pero algo se rompió, se desgastó y queda una pequeña y lejana chispa que sólo alcanza para recordarte y dejar salir media sonrisa de mis labios.

Te extraño. Se me agolpan las sensaciones en la boca del estómago y no sé qué hacer con ellas. Es algo muy físico, hasta duele un poco, me impide respirar bien y pensar con claridad. No hay más que eso, no puedo racionalizarlo.

¿Quién soy ahora si no estás? ¿O es que estás y me cuesta descubrirte? No tengas miedo, o ten miedo, pero júntalo con el mío, que es enorme, y sigamos adelante.