08 julio 2010

Palabras desechables

Miles de palabras con sus cientos de miles de letras y sus acentitos bien puestos, tiradas sobre papeles, teclados, lanzadas impunemente al viento para perderse. Para siempre.

Se gastaron y no volverán. Queda un silencio práctico, útil, tan impropio de mí y tan necesario. Me queda eso para ofrecerte. Quizás el mejor de mis regalos.

Si un día, un año de estos, te encuentras alguna de esas palabras o un grupo de ellas jugando, saltando sobre un parentesis a manera de comba, detente un momento y escúchalas. Al menos me quedará el consuelo de saber que no nacieron sólo para morir.

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