29 enero 2010

Chau

Es cierto. Estos últimos días lo he ignorado. Sabía que faltaba poco y que este día llegaría, pero hice como si no pasara nada. Cada mañana el café, al trabajo, todo el día ocupada, luego a casa, cena, un rato de tele y a la cama.

Sinceramente, es que ya no me quiero despedir más. Podría hacer recuento de los últimos diez años a través de las despedidas. Familia, amores, amigos… ya está bien ¿no?

Cuando uno vive lejos de sus seres queridos, lo natural es buscarse otros a quiénes querer, que estén un poco más cerca, que compartan la navidad contigo, los cumpleaños, los momentos de crisis, las cervezas, los nacimientos, todo.

Yo he tenido la gran fortuna de haber conseguido a los mejores. Una segunda familia que ha sabido aguantarme, entenderme y quererme tanto que he podido vivir sin la cercanía física de la mía.

Por eso me duele tanto verlos partir. Y aunque ahora tenga familia en otros lugares del mundo, y aunque les deseo todo el éxito y la felicidad posible…ya hoy no puedo evadirme, tengo un hueco enorme en la barriga y litros de lágrimas en la antesala de los ojos.

Martín, Ceci y Joaquín, ya lo saben, no hace falta decirlo…

1 comentario:

Martin dijo...

glup.... mil gracias Lu... no tengo mucho que decir la verdad. Tengo un nudo en la garganta.... te quiero...