14 mayo 2008

Ramón y sus tres propiedades

Me llamo Ramón. Tengo 43 años, un trabajo de oficina y un hijo. No apunto más cosas porque no tengo nada más.

Con respecto a mi edad, que es lo más seguro de mis tres propiedades, diría que comienza a incomodarme. Nunca tuve crisis de los 30, ni de los 40. Pero ahora que lo pienso, es una edad avanzada para comenzar algo y corta para jubilarme o cerrar ciclos. Dudo de que llegue a los 86 años, con lo cual, ya he pasado la mitad de mi vida.

Mi trabajo es mi segunda “propiedad”, que no lo es tanto, porque me lo quitarán cuando quieran. Aunque sí lo es un poco porque ya son muchos años en el mismo lugar, haciendo lo mismo. Soy director comercial y no niego es que se me da muy bien. Me gusta eso de convencer a la gente para que compre cosas en las que nunca había pensado. Lo mejor es persuadirlos de que necesitan algo, crearles una necesidad. Al final se creen que están comprando algo sin lo cual no podrían vivir.

También me gusta contratar gente. Tengo un olfato infalible para los vendedores. Sólo me falló una vez, cuando contraté a Laura. Pero eso fue una confusión entre mi olfato comercial y mi olfato erótico, aunque debí saberlo porque éste último ha demostrado en repetidas ocasiones su absoluta ineficacia.

Mi hijo se llama Agustín. Está claro que él no es ninguna propiedad, no sólo porque no es una cosa sino porque va a su bola. Yo sé que me quiere, sin embargo no sé porqué lo sé. Nunca me lo demuestra. En mis cumpleaños me regala lo primero que se encuentra, es hasta gracioso. Tengo una colección de regalos inservibles o repetidos que me ha dado a lo largo de los años.

No tengo amigos, sólo compañeros de trabajo a los que considero amigos aunque sólo comparta con ellos las comidas cerca de la oficina y alguna fiesta de despedida o de navidad. Por eso no me gustan las vacaciones. No es que me quiera hacer la víctima pero en los días libres la soledad parece tener una lupa por delante.

Hace cuatro años que vivo sólo. Antes estaba casado. Como es natural, mi mujer se cansó de mí. No la culpo, debo estar en el top ten de los tipos más aburridos del mundo. No recuerdo lo que es el sexo.

¿Qué más puedo decir? Me gustan las películas y las series de TV. El obligado tiempo en casa lo consumo frente a la pantalla, viendo todo aquello que me descargo mientras estoy fuera o las pocas horas que duermo. Me gusta beber. No fumo.

Soy Ramón y ésta es mi vida.

09 mayo 2008

Perdón...¿EMPEZAMOS DE NUEVO?

La busaca está medio vacía porque me fui. Me distraje con la vida, con el trabajo, con el amor...me distraje de mi propia busaca y ahora necesito volver a ella, meterme en el fondo y que me la vayan llenando de cositas.
Voy a meter un fondo de algodón y pétalos, intrascendencias de las de siempre, nuevos perdones y días por estrenar.
Hoy empieza a correr el faltímetro de ser feliz.