03 junio 2007

Como Shakira

Cuando Shakira era normal, morena, medio gordita y con las costillas completas, hizo una canción que me gustaba mucho porque reconocía que lloraba una vez al mes y que no se bañaba los domingos. Yo no tego día fijo para no bañarme. Si me da mucha pereza y creo que estoy limpia, no me baño independientemente del día de la semana.
Lo de llorar ya es otra cosa. Me encantaría que fuera una vez al mes, pero por alguna razón que me gustaría mucho comprender y no puedo, lo hago muy seguido. Y los domingos en la noche, cuando estoy sola en casa, parecen ser los elegidos.
No hay motivo especial o quizás sea la inminencia del comienzo de semana y la desgracia de tener que madrugar durante cinco días seguidos. No lo sé. A veces pienso que no me dejo ser feliz, como si eso fuera parte de ser responsable. El problema es que lucho tanto por buscar una técnica, ejercicios, costumbres, teorías, hipótesis para no estar triste que descuido las otras cosas, como el trabajo. No me concentro.
Y siempre la tristeza viene y me da un portazo en la nariz. No sé qué gran cambio hacer, de qué cosas deshacerme o a dónde tengo que ir. Si pudiera, dejaría de darle importancia a todo y me pasaría el tiempo leyendo chistes, viendo series de TV y yendo al cine. Me haría una terapia intensiva de risa.
Cuando me siento hundida pocas cosas me hacen reir, es como si perdiera el sentido del humor y ¿quién puede vivir sin sentido del humor? para mí quienes lo hacen son muertos andantes. Y no me apetece ser una de esas.
De alguna manera trato de justificar por qué paso tanto tiempo sin escribir en el blog. Es que, básicamente, no hay nada que contar. Que estoy triste, y eso no es divertido, ni siquiera es original.

2 comentarios:

Victor dijo...

Hay tristezas que hay que llorarlas con todo. En El Lado Oscuro del Corazon dicen algo asi como: "...abrir las esclusas, las compuertas del llanto. Llorar con las rodillas. Llorar como los cocodrilos, si es verdad que los cocodrilos nunca dejan de llorar...". Y es que yo creo que parte de vivir esta vida plenamente, como tu quieres vivirla, es llorar las tristezas de verdad, con ganas, sin medias tintas. Los muertos vivientes son otros, los que se pasan los dias sin cantar ninguna tonada, ni las tristes ni las alegres, sencillamente sin cantar. Y yo se que tu te pasas el dia cantando. Dejate estar, no te reproches.

Hoy en cambio debes estar cantando la ilusión de que mañana nos vemos. Y mañana estaremos juntos por varios dias, asi que tampoco habrá tiempo de llorar...Luego de eso quien sabe, seguro habrá que llorar de nuevo (pero con un recuerdo sabroso de lo bailao!)

Lara Victoria dijo...

Hay tristezas que son francas, hondas, sustanciosas. Como un tango de Gardel o de Piazzola. Como Ghost o Mar Adentro. Hasta Titanic, pues.
Son tristezas que, de lo anchas, se recorren, se navegan, se beben, hasta que casi se disfrutan. Son el yang para el yin de las alegrías eufóricas, tan opuestas entre sí, que a veces se encuentran (como en año nuevo, por ejemplo...)
Porque la vida es un círculo...
Y es tan necesario el llanto que da dolor de cabeza como la carcajada que da tos...