06 mayo 2007

A los 37

Cuando era una adolescente pensaba que moriría joven. Para ser exacta, a los 37 años. No recuerdo de dónde saqué esa idea, pero sí que lo tomé con resignación. Total, faltaba mucho para eso.

La primera vez que tuve alguna noción de lo que era la muerte fue a eso de los cinco años. Íbamos viajando a Barquisimeto, toda la familia, y yo le pregunté a mi papá dónde estaba Papamingo, mi abuelo, porque llevaba mucho tiempo sin verlo. Me dijo que se había ido al cielo. Todo lo que aprendí ese día sobre la muerte, sin embargo, me lo dijeron sus ojos.

Hoy es el día de la madre aquí en España. Y yo este año cumplo 33. A veces la certeza esa de que iba a morir joven me golpea la frente. Según eso me quedan poco más de 4 años. Yo me espanto el pensamiento con el argumento de que nadie sabe cuándo se va a morir. Quizás mañana o quizás no termine este texto.

Pero ¿y si es verdad? ¿Si una extraña voz premonitoria me lo dijo para que planificara mi vida y la disfrutara al máximo en esos 37 años?

Si es así, estoy en apuros. Lo he hecho todo un poco alrevés. A mis catorce años, además de saber la edad de mi muerte, estaba segura de que nunca me casaría y de que algún día tendría un hijo con un hombre guapo que me cruzara por la calle, el cual nunca se iba a enterar de la existencia de ese hijo. También estaba segura de que era muy inteligente y, de mayor, sería muy exitosa en la profesión que eligiera.

Todo esto se lo debo a la enorme contribución de las telenovelas venezolanas en el diseño de mi extraño universo mental y a la natural tendencia de mi familia a ser muy dramáticos, sensibles, llorones. También a que todos son unos genios y yo también pensaba que lo era.

Mi carrera profesional ha sido más bien como una montaña rusa. Lo de la genialidad me da risa. Incluso a veces me sorprendo cuando siento una lagrimita caer viendo series malas, con actores malos y guiones peores, que de paso tienen acento español. De paso, me casé. Y no tuve hijos. Digo no tuve porque ya me divorcié.

Quiero tener un hijo. Las razones pueden ser el reloj biológico, la soledad, ver a mis amigas con niños (o sea, la envidia), las ganas de darle un nieto a mis padres, el deseo de preocuparme por algo realmente importante en la vida o celebrar este día inventado por el Corte Inglés.

La pregunta es si debo esperar el momento adecuado y, sobre todo ¿cuál es ese momento? Cuando tenga una pareja estable, cuando tenga dinero, cuando lleve un par de años en el trabajo, cuando viva cerca de mi familia o cuando tenga 37 y vea que no me he muerto?

Son muchas preguntas y no tengo respuestas. Tengo vida, de momento. Vida y la computadora no se ha colgado, lo cual es un gran motivo de alegría. Por ahora me conformo con haber terminado este texto.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin ánimo de ser cursi, pero consciente de que a veces es inevitable, te diré que a los 37 seguirás siendo una de las mujeres más bellas, inteligentes y berracas que he conocido en mi vida. Alrevés, de lado o en diagonal, no importa, los caminos que has seguido te han llevado a ser quien eres hoy en día, y no se los demás que pnsarán, pero yo no te cambiaría ni un solo punto y coma.
T.-

Lara dijo...

Yo decía que me casaría a los 25. Convencidísima de la idea, durante toda mi infancia y mi adolescencia así lo pensé. A los 25 años me caso y un año después tengo mi primer hijo. Y serán tres en total. Hoy miro para atrás y veo que tuve tres propuestas de matrimonio de una persona con la que no pude convivir más de tres meses. Este año cumplo 26. Y no tengo ni hijos, ni esposo, ni planes de boda, ni novio, ni pretendiente, ni perspectivas. Y lo que realmente es más difícil de cambiar: no tengo intenciones.

Con olor a canela dijo...

No sé si Einstein, Dalí O Bach lo pensaban de sí mismos o eran tan escépticos como tú a admitir su genialidad. Si, ya sé que pensarás que exagero con estos casos de comparación, pero si lo miras en perspectiva creo que ellos lo que han tenido es más publicidad, jejejeje. Menos mal que ahora puedo disfrutar más de tu compañía antes de que cumplas 37...

Martin (Analista de Cuarta) dijo...

Tal vez lo mejor es dejar que las cosas pasen sin pensarlo antes. Algunos dicen que es lo mejor, que la poca planificación hace que las cosas salgan mejor. Pero bueno, en este caso en particular no me sonrojo en repetir lo que te dice "anónimo". No dudo que a los 37 seguirás siendo la misma, pero corregida y aumentada, para suerte de todos los que te queremos. Por lo menos así lo tengo planificado yo, así que te ruego que no me cambies eso, que ya sabes que yo me angustio mucho. Te todas maneras, ayer, día de la madre, también fue tu día, mamacita linda.

El hermano dijo...

Saca la cuenta, como tu dijiste todo ha salido al reves: sin hijo a la edad que pensabas, te casaste (y no precisamente con un tipo atractivo que se cruzo en el camino) y tu carrera va en ascenso pero a un ritmo mas pausado y solido del que pensabas....si volteamos todo entonces moriras cuando tengas 73 en vez de 37, ves?...has demostrada ser mala en eso de adivinar el futuro, asi que dejate de marisqueras!!!

laonza dijo...

tu sabes lo que opino de tu gran pregunta...
por dios que puedo decir despues de este magnífico comentario anterior?????
besos a tu busaca. te quiero!!!

Anónimo dijo...

Tanto 37 como 73 son numeros primos, y entre los primos son especiales tambien. Yo no se si te vas a morir a los 37, pero si fueses un numero, serias primo.
Lo primero que me sorprendió cuando estudie la serie de los números primos fue que - cualquiera que sea el sistema utilizado - el resultado es siempre equilibrado y hermoso; cuanto más grande es el conjunto, es decir cuanto más números lo forman, más interesante y variada es la estructura, nunca simétrica, siempre en movimiento.

robgordonblogjob dijo...

Poco a poco, leyendo tu blog, he descubierto que eres un poco mafalda, y en cualquier lugar del mundo decir que alguien es como mafalda es un gran cumplido.

Trillones de besos

Bren dijo...

Upss, a mí me quedan menos. Tengo 32 y también tenía (¿o tengo?, no, no, no) la certeza de que moriría a los 33.

LI dijo...

37, 50 o 73 que más da... nadie te quitará lo bailao. A estas alturas de mi vida creo que no importa cuanto ni cómo hemos vivido o vamos a vivir, simplemente importa VIVIR..y en ese ir y venir tratar de ser felices, y digo tratar porque el que diga que lo es en un 100% es el mentiroso mas grande de la bolita del mundo!!
Yo decidí no planificar nada más en vida, porque definitivamente como dijo el filósofo Eudomar Santos COMO VAYA VINIENDO VAMOS VIENDO.. y la verdad es que así la cosa como que ha resultado hasta divertida. Asi que Nini que carajo importa cuanto nos quede mientras lo vivamos al máximo, y eso tu lo has hecho mejor que nadie, aunque a veces lo pongas en duda....
Un besito..