09 septiembre 2006

Victoreto



“Tu hijo va a ser el orgullo de la familia. Él y su guitarra van a recorrer el mundo”. Eso le dijo una bruja a mí mamá hace un montón de años. Ella veía el futuro de la gente a través de la cédula. La ponía detrás de una lupa de esas de hacer limpieza de cutis y soltaba su perorata de augurios, buenos y malos.

Recuerdo que cuando tú eras un peloncito de pocos meses y yo tenía tres años (juro que lo recuerdo) iba por ahí diciéndoles a todos mis amiguitos que tú eras el bebé más bello del mundo. Y lo eras.

Después pasaste a ser ese personaje molesto a más no poder que se llama hermano menor, pero qué remedio, ahí estabas. Fiebrúo, totalmente fiebrúo. Primero, los muñequitos de la Guerra de las galaxias, después los de he-man (hasta que te robaron una bolsa llena por dejarlos en la escalera del edificio), luego los peces (tuviste dos peceras), mas tarde el heavy metal (grrrrrrr) y finalmente, definitivamente y afortunadamente, la guitarra.



También te dio por jugar fútbol, béisbol, hacer karate, atletismo, tocar melódica, redoblante, trompeta y cantar en un coro. Y luego, por estudiar periodismo, habrase visto.

Una vez me diste un golpe. Yo, que me aprovechaba de ser mayor, te perseguí por toda la casa y me vengué con unos cuantos. Sabías que no podías volver a pegarme, pero te daba rabia, así que te quejabas de que sólo me habías dado uno. “A palabras eléctricas, oídos desenchufados” te decía yo. “Mis palabras no son eléctricas” gritabas tú. El punto final, triste para ti, fue cuando mi papá llegó y te dijo que a las mujeres no se las tocaba ni con el pétalo de una rosa.

También otro día, disfrazándome de alguna cosa, te manché una de tus franelas OP, tesoros preciados. Aún hoy me lo recuerdas. Así como la vez que se disparó la alarma de la camioneta y yo me puse a llorar del susto, como una tonta.

Siento que crecí escuchando tus melodías. Tus errores al estudiar con la guitarra, que para mí fueron un privilegio. Una banda sonora para mi vida.

Luego te fuiste y fue duro, muy duro. Pero el viento soplaba a tu favor. Y hoy lo sigue haciendo. Me alegro de haber compartido la cara de satisfacción con la malta del camino, de todos los juegos y las risas y de que mis manos se parezcan tanto a las tuyas, aunque sean incapaces de crear tanta maravilla.

Me disculpo por tu OP, mis golpes y no estar cerca durante tantos años. Pero no olvido que fui tu primera fotógrafa y me siento terriblemente orgullosa de que la bruja vaya teniendo razón. Sigues siendo el principal en mi banda sonora. Te quiero.

5 comentarios:

la hirma menor... dijo...

Yo no sabía ese cuento de la bruja... lo que sí supe siempre fue ese corazón amable, fiebrúo e inventor que crecía dentro de un muchachito fastidioso, del que me defendía mi hermana mayor, y yo lloraba y mis papás los regañaban "por que ella es más chiquita"...

Y tanto coincidí con la bruja y sus augurios que aproveché antes de que se hiciera famoso, y me tomé el honor de ser la primera con la que compartiera escena en un dueto muy ensayado y profesional.
Frente a la cama de papi y mami, el hit de la noche decía algo así como:
"No quiero cerveza
ni un vino francés,
solo Coca cola
yo tomaré..."

De manera que un debut como este debería salir en las biografías de los programas de mano de todos tus conciertos...
Ese es mi hirma, el que ganó la tesis, el que improvisa disparates etílicos en mi fiesta de 15 años, el de la guitarra, el que compone los temas de encayapa y sale vestido de buho catedrático en el display de mi messenger, al que escogieron para dar el discurso el día de la graduación, el de los escritos sorprendentes que pocos conocen (como aquel del eclipse de sol...),
el que celebra los atardeceres gaiteros al calor del dominó y astolfo... el que se fue con san benito y la nostalgia en la maleta y dejó a furro y al terruño brevemente, prometiéndoles llevarlos a ambos a recorrer el mundo con él muy pronto...

luzA dijo...

Hay mi Lu... casi lloro, que buen relato sobre tu hermano, me devolvio a mi infancia y a mis aventuras con mi hermanita.... Gracias! Seguro tu hermano se debe sentir orgulloso de una hermana como tu. Besos

Jogreg dijo...

Me acordé mucho de mi hermana mayor, que vive en España, que me ha dado tres hermosos sobrinos (todos se parecen a mi, jejeje) y a quienes extraño muchísimo. Vivíamos peleándonos, éramos como perros y gatos. Pero igual nos queremos...

Pilar Faneite dijo...

Yo sólo digo una cosa, todo eso es gracias a la bruja y a la noviecita del kinder, con la que jugaba aquella cosa de pescar pececitos con una caña mientras daban vueltas, aquellas tardes por Isla Dorada en casa del Kike...

El homenajeado dijo...

Macho que se respeta no deberia llorar con estas cosas, pero a medida que los kilometros de distancia con los seres queridos van aumentando, estos van minando poco a poco el autorrespeto de la figura varonil hasta el punto de reconocer que no solo lloro como un marisco al leer este articulo, sino que no me da pena, nojoda! Ya lo habia leido, pero hoy volvi porque me provoco leerlo otra vez (y llorar un pelo otra vez) y para leer los comentarios aportados por los lectores. La hirma menor: gracias por aportar mas razones para el lloro. Luza: no se quien eres pero estas en lo cierto, estoy muy orgulloso de mis ambas dos hermanas. Pili: que de cojones teneis vos de acordarte de los pescaditos...le echaste demasiadas bolas. Eres mi idola!!!