31 julio 2006

Por un pelín

La pestaña tenía razón.

Juan me advirtió que la tenía pegada en mi mejilla izquierda. Inmersa en mi agobio por el calor y el tráfico de Madrid, yo me pasé la mano con la idea de deshacerme de ella. Pero quizás por la naturaleza pegajosa de todo en estas fechas, no se cayó, se quedó en uno de mis dedos. Entonces Juan y yo hicimos (sin siquiera decirlo) eso que estúpidamente habíamos hecho toda la vida, cada vez que una pestaña se queda vagando en el rostro de alguien.

Juntamos los pulgares, aplastando la pestaña, y cada uno pidió un deseo a Dios, al destino o a las hadas, sabiendo que todo eso es mentira y que el deseo nunca se cumple, y si se cumple es purita casualidad.

Le tocó a él.

Juan - le dije-mi deseo era de amor ¿esto significa que no va a cumplirse?
No - me dijo - se va a cumplir, pero no ahora. Tendrás que esperar.

Yo creía que esperaría unos días, porque eso me había dicho él. Estaba contenta, con una contentura que ya creía extinta.

Ahora veo, con la cara llena de lágrimas (que también creía extintas) que la suerte no me ha elegido. El deseo no se cumplió. Se le cumplió a Juan y quizás a alguien que, en otro lugar lejos de aquí, sí se quedó con la pestañita.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No te preocupes mi amor... esa pestañita quedará pegada en tu pulgar pronto y las cosas te sonreirán. Mientras tanto, recuerda que tus amigos podemos ser esa pestañita.

Felipe Araujo dijo...

creer en pestañitas quiere decir que aún se cree, se confía, se siente ilusión, y se espera... y quiere decir que no necesitamos más que una fortuita y común caída de pelo para hacer y sentir todas esas cosas. Creo que amar es igual a creer en la suerte que proveen las pestañas caídas, y por tanto, que el amor te encontrará muy pronto con tus pestañas completitas sobre tus ojos muy abiertos.

Luza dijo...

Hay Lu, creo que ya se a quien le donare mis pestañas en caso de desfallecer. Lo pondre en mi testamento, mira que soy generosa y que pestañas tengo muchas, largas y con rimel azul o del color que mas te guste y para el numero de deseos que quieras.

Un gustaso leerte, con siempre. :-X

Otto dijo...

La vida es larga para pedir todos los deseos que quieras... con o sin pestañas...

Jogreg dijo...

Que cuento tan lindo, lleno de nostalgia, de melancolía. De verdad disfruté leerlo. Me gustan tus frases iniciales.
Saludos,

Juan Carlos dijo...

Increible volverlo a leer

No dejes de esperar que seguro se cumplen los deseos

besos

juan